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Cánceres bucofonatorios y alimentación
Publicado en Boletín Informativo
22
Dic

Cánceres bucofonatorios y alimentación

Muchas de las tumoraciones malignas de cabeza y cuello, tras la cirugía correspondiente, presentan un pronóstico de vida muy favorable. Tanto al paciente como al médico, en un primer momento lo que les ocupa y preocupa es eliminar la tumoración de la forma más radical posible.

En un segundo período en el que entendemos que tras la cirugía correspondiente vamos a poderle dar años a la vida, deberemos preocuparnos de darle vida a los años, mejorando nuestra calidad de vida.

En este artículo, me gustaría dar unas pinceladas a los efectos que los tratamientos complementarios a esta cirugía conllevan y las humildes recomendaciones que me permito realizar.

Es importante que recordemos la función de las papilas gustativas que se encuentran ubicadas en la lengua, cavum y paladar, y son poseedoras de los receptores químicos que trasmiten la información discriminada de los alimentos al sistema nervioso central (S.N.C). Cuando se dañan o se interrumpe dicha transmisión, se altera o se anula la percepción de los sabores.

También el sentido del olfato dispone de receptores químicos que transmiten la información a la corteza cerebral pasando por áreas cerebrales en las que residen memoria y emociones. Es por ello que muchos olores provocan apetencias o rechazos, sensaciones, atracción… Cuando este sentido está anulado o deteriorado influye mucho también en la calidad de vida del paciente.

Si hacemos un barrido de la afectación que presentan las diversas técnicas terapéuticas que se implantan en estos pacientes, nos encontramos con diferentes alteraciones. La propia cirugía de tumoraciones, de cavum, nariz, lengua, laringe… trae consigo la eliminación o interrupción de los receptores. En tumores de laringe aún es más evidente ya que se corta el paso de aire por la nariz.

La quimioterapia ataca directamente la sensibilidad de las papilas gustativas casi de inmediato a la administración de la misma, y el paciente refleja trastorno del gusto que se convierte en amargo y metálico.

Los efectos de la radioterapia en los pacientes operados de tumoraciones de cabeza y cuello aparecen generalmente tras varios días o semanas de su administración, pero también son bastante devastadores ya que con facilidad mueven piezas dentarias, provocan sequedad de boca (por falta de segregación salivar) y se puede presentar una ausencia o distorsión de sabores. Nosotros recomendamos que hasta que no hayan pasado bastantes días tras finalizar el tratamiento no modifique su estructura dental y faciliten la segregación salivar con medicamentos o con algunos alimentos.

En este artículo vamos a tratar de analizar la alimentación adecuada que nos ayudará considerablemente a paliar las alteraciones sensoriales que estos tratamientos tan agresivos nos ocasionan.

En muchos pacientes, en los que los sentidos del gusto y el olfato se ven afectados, podemos encontrar por ejemplo que los alimentos proteínicos pueden llegar a adquirir un gusto desagradable (amargo, metálico…). También ocurre con los alimentos excesivamente salados o dulces. Por lo general, en un periodo de tres o cuatro meses, estas alteraciones sensoriales se resuelven.

Todas estas modificaciones inciden en la falta de apetito, desagrado por las comidas, náuseas, vómitos, pérdida de peso que, añadido a su déficit inmunológico, ocasionado por el propio tratamiento post-quirúrgico, disminuye sus defensas y, en consecuencia, su calidad de vida.

Vamos a dar un pautado de recomendaciones en relación a los efectos secundarios que presentan los tratamientos que preceden a la cirugía oncológica de cabeza y cuello.

¿Cómo podemos anticiparnos para prevenir y tratar las náuseas y los vómitos?

Las náuseas son muy frecuentes en los tratamientos de quimioterapia. Son controladas por el S.N.C. y definir con objetividad su etiología es muy difícil ya que los estímulos que están produciendo este malestar pueden provenir de olores, sabores, desequilibrio, ansiedad, insomnio, sonidos… Personalmente puedo afirmar que tras la quimioterapia, ciertos olores que me han resultado siempre muy familiares por mi profesión, como el de un algodón empapado en alcohol, me resultaba imposible percibirlos sin sentir náuseas, incluso varios meses después de la quimioterapia.

Son varios los tratamientos medicamentosos que se pueden utilizar para los vómitos y náuseas: Lorazepam, Alprazolam (comercializado como Orfidal, Trankimazin…), corticoides, antieméticos como la Metoclopramida (Primperan). Todos ellos se utilizaran por indicación médica cuando el paciente refiera sus molestias. En este sentido, me gustaría compartir con vosotros mi experiencia, por si os pudiera servir.

Siempre procuraba asistir a los tratamientos lo más tranquila posible (cosa que no siempre conseguía). Tanto si era por la mañana como por la tarde, cuidaba la alimentación; la ingesta era poco comprometida de sabores y de corta elaboración digestiva. Para hacernos una idea, nada mejor que un ejemplo: un entrecot tiene una digestión tres veces más larga que una lubina.

Cuando se trataba del almuerzo utilizaba quesos frescos, carnes blancas, aceite de oliva e hidratos de carbono. Prescindía de alimentos ácidos, fermentables y flatulentos. En cuanto llegaba a casa comía algo de las mismas características que lo descrito, de forma que en caso de vomitar tuviera algo con qué hacerlo y, además, que no me dejara reflujo gástrico. Otra de las pautas que me ayudaba mucho a eliminar el “veneno” que me habían metido era beber líquidos que no siempre consistían en agua porque ésta, en ocasiones, no me apetecía, por lo que la sustituía por cremas, batidos, refrescos…

Otro de los efectos secundarios que podemos encontrar es la falta de apetito.

¿Cómo podemos paliar la inapetencia?

Es muy importante que mantengamos un hematocrito aceptable para poder continuar con el tratamiento y procurar no fallar ninguna sesión de quimioterapia (“que pase de mí este cáliz” cuanto antes). Es necesario que mantengamos las proteínas, vitaminas e hidratos de carbono que le hacen falta a nuestro organismo.

El rechazo a la comida puede ser producido por factores psíquicos, físicos y sensoriales. La depresión induce al aislamiento y con ello a dejar de realizar las comidas como una actividad social.

Estos factores pueden verse determinados por la propia cirugía. Como ejemplo, en las neoplasias de esófago podemos encontrarnos con alteraciones de absorción y el cansancio de la radioterapia puede derivar en anorexia y su abrasión puede producir sequedad y llagas en la mucosa oral que, más allá de desvirtuar los sabores, producen molestias al paladear y deglutir.

Las recomendaciones que hacemos para todos estos síntomas o factores que van a incidir en la inapetencia son los siguientes: mantendremos una higiene bucal muy exhaustiva, procurando utilizar cepillos blandos por la inflamación de encías. La limpieza será larga y suave, incluyendo también la lengua en la que el cepillado se hará desde dentro hacia fuera. Es en la lengua donde residen las papilas gustativas que recogen la información de los sabores. Un vez cepillados correctamente se procederá a hacer enjuagues con algún antiséptico. Si el paciente no puede soportar los productos que contienen Propilene, Xilitol, Glicol, Poloxalene…, le indicaremos que utilice ¾ partes de agua y ¼ de agua oxigenada.

En el caso de que presente candidiasis bucal o micosis (hongos) sugeriremos que su facultativo le prescriba un antimicótico.

Como remedios caseros podemos decir que cuando la legua se refleje blanca está indicando una Candida y puede aliviar bastante la administración de una cucharada de jugo de Aloe Vera, con la que realizar enjuagues y posteriormente escupir; peróxido de hidrogeno (agua oxigenada), en la proporción citada, preparado que se utilizará pocos días debido a que, siendo muy eficaz, impide la curación de la mucositis.

También podemos hacer una pastita con bicarbonato sódico y vinagre de manzana, para utilizarla como crema con la que cepillar la lengua. La misma pasta la haremos mezclando sal y bicarbonato sódico….

También podemos encontrar inflamación o llagas en la mucosa bucal (mucositis) y en la pulpa dentaria y encías (estomatitis).

En el cuidado de la mucosa oral debemos tener en cuenta que casi todos los preparados químicos que se utilizan para hacer enjuagues llevan una dosis de alcohol, porque estos tratamientos alternativos suelen ir muy bien.

¿Qué hacer ante la atrofia o disfunción de las glándulas salivares?

Con frecuencia los tratamientos complementarios a la cirugía de cabeza y cuello producen xerostomia (déficit salivar, sequedad bucal), y la saliva es necesaria para percibir el sabor y para el transporte del bolo alimentario y posterior deglución. Cuando la cirugía ha sido en la propia lengua, la radiación se efectúa sobre la misma y las consecuencias son severas. Entonces aparece no solo sequedad sino también ardor, dolor y agrietamiento de labios. Aumenta la probabilidad de bacterias en la boca, causante de infecciones.

Por todo ello, a las medidas higiénicas descritas anteriormente, procuraremos recomendar alimentos poco comprometidos de sabor. Evitaremos comidas picantes, dulces, bebidas alcohólicas, irritantes. Se aconsejan las comidas cremosas, arroces caldosos, pastas con alimentos deslizantes…

¿Qué hacer con los trastornos del tubo digestivo?

A lo largo de nuestra trayectoria profesional hemos podido comprobar cómo se altera el tránsito intestinal, manifestándose en diarreas o estreñimientos.

La quimioterapia y la radioterapia son causantes de destrucciones de múltiples células, ello ocasiona que la absorción de los alimentos sea dificultosa y pasen rápidamente a los intestinos al ser dañada también la producción de los encimas. En un primer momento les recomendamos que retiren la leche de vaca y sus derivados ya que el porcentaje de intolerancia a la lactosa es muy abundante. La intolerancia a la lactosa se manifiesta a través de gases, retortijones y diarreas. Los hidratos de carbono (pastas, fideos…), mezclados con alimentos poco ácidos y no flatulentos, suelen ser muy eficaces.

Posteriormente daremos unas recetas y recomendaciones dietéticas.

No obstante debemos decir que una vez finalizada la quimioterapia, que es el principal desencadenante de la diarrea, esta alteración cede a los quince días de haber finalizado el tratamiento.

Otro de los tratamientos que pude comprobar personalmente es la eficacia que en mí tuvo la hidroterapia del colon (hidrocolon), consistente en hacer un lavado del tracto intestinal eliminando todos los residuos nocivos.

Del mismo modo que ningún digestólogo que se precie realizaría una colonoscopia sin realizar primero un lavado intestinal, es importante realizar un tratamiento de hidroterapia de colon en un centro médico especializado y con la periodicidad estipulada por su oncólogo integrativo.

Al eliminar la mayoría o la totalidad del contenido intestinal, tiene lugar una disminución del volumen total del colon, con lo que la compresión ejercida sobre los órganos vecinos desaparece o se atenúa. Disminuye la presión intrabdominal, lo cual favorece el retorno venoso de las extremidades inferiores (celulitis, varices) y la zona pelvipédica (hemorroides) hacia el corazón.

Siempre que existe una patología respecto al tránsito intestinal, es muy recomendable la hidroterapia de colon antes de iniciar cualquier tratamiento. Incluso muchas veces, basta con la hidroterapia de colon para corregir casos de estreñimientos o diarreas sin recurrir a medidas farmacológicas.

El estreñimiento es muy común en las personas que reciben tratamiento oncológico. En algunos de ellos, como el cáncer de mama, en el que durante algunos años con posterioridad a la quimioterapia hay que estar administrando medicamentos como el Tamoxifeno, el estreñimiento, la retención de líquidos y la sensación de edema persisten. La forma que tenemos de combatir estos síntomas pasa por una alimentación rica en fibra, abundante hidratación endógena y exógena, evitar el sedentarismo y recurrir algunas veces a la hidroterapia de colon.

El tratamiento medicamentoso lo prescribirá el facultativo pero podemos encontrar muchos preparados naturales derivados de los salvados y otras sustancias que sin irritar para nada el intestino nos ayudaran a facilitar el tránsito intestinal.

¿Cómo convivir con el cansancio?

El porcentaje de pacientes que experimentan cansancio, decaimiento y dolor de extremidades en el tratamiento y tras el tratamiento de radioterapia o quimioterapia, es muy elevado. Las causas de esta alteración deben ser analizadas paciente por paciente ya que obedecen a factores biológicos, psicológicos, comportamentales…

Convivir con el cansancio supone tomar conciencia de la importancia que tiene el descanso sin permanecer excesivas horas en la cama. Si le resulta difícil conciliar el sueño, consultará con su médico para que le prescriba un inductor al mismo (Orfidal, lexatin, Valium…).

Seguir a rajatabla las pautas de nutrición es importante. La ingesta de alimentos energéticos (proteínas e hidratos de carbono) y sobre todo beber mucho liquido que nos ayudará a arrastrar y eliminar los componentes sobrantes del tratamiento.

Glosario de sugerencias

Este glosario es general y generalizado. Cada paciente podrá tomar de él aquellas pautas que le puedan ser útiles ya que, como ya hemos dicho, cada paciente es único. Procuraremos desarrollarlo según el orden de las comidas (desayuno, comida y cena).

Comidas para impedir o dificultar las náuseas y vómitos:
» Comidas poco grasas: Galletas, tortas, bizcochos (elaborados con aceites). Bocadillos de jamón York y/o serrano sin grasa. Queso fresco.

» Líquidos: Agua natural, agua con limón y edulcorante. Leches descremadas con café descafeinado, infusiones relajantes (amapola, azahar, menta, manzanilla, poleo…).

» Vitaminas: Verduras, preferentemente de hoja ancha (endivias, judías, espinacas, acelgas, espárragos, champiñones…). Frutas: manzana, pera, melón, sandia, melocotón, ciruelas, preferentemente.

» Hidratos de carbono: Pastas de cualquier tipo, cocinadas con condimentos frescos y aceites de oliva (espaguetis con aceite y ajo, macarrones con champiñón y puerros, cintas con tomate fresco y cebolla…). Arroces con verduras y carnes blancas, solos con verduras (calabacín, alcachofas, guisantes, acelgas, judías verdes…). Sémolas, tapiocas, fideos con caldos de carnes blancas, verduras, pescado. Cremas de champiñón, espinacas, patatas…

» Proteínas: Tortillas de todo tipo: patatas, cebolla, espinacas, perejil (ésta era una de mis preferidas después de la quimio), atún…. Revueltos de champiñón, espárragos, tomate fresco… Carnes blancas: pollo, pavo, conejo. Pueden ser a la plancha o cocinadas con las verduras descritas, al vapor o al horno. También podrán tomar algún filete de ternera. Pescados: lenguado, merluza, emperador, sepia, rodaballo… con el mismo modo de preparación que las carnes (plancha, vapor o cocinado con las verduras descritas). Dulces: flanes, natillas, compotas.

Habréis comprobado que he omitido los ácidos (naranja, pomelo, mandarina), la bollería, los irritantes (chocolates, té, café) y los alimentos flatulentos (brécol, coles, lechuga). El motivo es que facilitan los gases y el reflujo, y con ello las náuseas.

Para mejorar la disfunción de las glándulas salivares evitaremos alimentos secos (galletas, bollos, frutos secos). Tomaremos alimentos ricos en agua (helados, horchata, gazpachos, cremas, batidos, zumos sopas). Si nos gusta aumentaremos el vinagre y el limón en los aliños. Enjuagaremos la boca varias veces al día con zumo de limón y bicarbonato de sodio mezclado con un dedo de agua. También es recomendable masticar perlas de aceite de onagra.

Con respecto a la alteración de los sabores, especialmente cuando tras la quimioterapia o radioterapia aparece el sabor metálico y el olor a medicamento, tomaremos infusiones de poleo y/o de té con un buen chorrito de limón exprimido.

En el periodo agudo del trastorno sensorial hemos de procurar utilizar cubiertos de plástico y evitar que los sabores ácidos como los vinagres, mandarinas, piña, naranjas, tomate… no estén en contacto con recipientes metálicos. Para guisar se recomienda utilizar recipientes de barro y utensilios de madera para remover.

Lavar la nariz varias veces al día. El cepillado de la lengua lo haremos con los productos ya descritos antes y después de comer (mezclar aceite de glicerina, zumo de limón y miel). Tomar sorbos de agua durante las comidas. Si queremos tomar caramelos o chicles, lo haremos sin azúcar.

Usar salsa de nata, mantequilla, gelatinas, patatas, papaya, miel. Si nos gustan las bebidas gaseadas las ingeriremos dejando que escape el gas.

Para combatir la falta de apetito

Lo primero que tenemos que saber del paciente, antes de hacer las recomendaciones pertinentes, son los gustos que él ha tenido con anterioridad al período por el que está pasando. No es de extrañar que alimentos que antes le gustaban mucho ahora los tenga aborrecidos. Sin embargo, deberemos recabar su información.

La variación en los alimentos es muy importante. Se deberán dar dosis pequeñas pero muy distintas, tanto en sabores como en texturas.

Sugerir el hacer seis pequeñas comidas al día: desayuno, almuerzo, comida, merienda, cena y “resopón”.

Los alimentos que se ingieran deberán ser de corta elaboración digestiva: ensaladas, hidratos de carbono sin carnes, carnes blancas a la plancha o al vapor con apetitosas verduras…

Respetar la anarquía de comer siempre que sienta apetito.

Comer en distintos sitios: casa, restaurantes, bares, con amigos, con familiares…

No quedarse frente al alimento si no es capaz de ingerirlo, deben retíralo.

Añadir nutrientes a los alimentos como, por ejemplo, nueces, almendras, piñones a las ensaladas. Caramelo liquido, chocolate caliente, helado a los postres. Añadir a los hidratos de carbono calorías: mantequilla, nata, leche concentrada, mayonesa. Por ejemplo: macarrones con champiñones y puerros cocinados con mantequilla y nata. Queso y Jamón a las sopas. Si el médico no impide comer con algún vasito de vino, éste es eficaz estimulando el apetito. También podremos añadir a las leches y cremas una cucharadita de polen.

Alimentos para combatir la diarrea: caldos de arroz y zanahoria. Zumos sin pulpa. Purés sencillos (patata y zanahoria, manzana, pera). Evitar en lo posible el agua. Membrillos. Huevos duros, tortillas francesas… Eliminar la leche de vaca y sustituirla por la de arroz. Cocinar al vapor las carnes blancas y pescados. Evitar todas las especias irritantes (pimienta, pimentón, nuez moscada, cayena). Evitar las verduras flatulentas (rábanos, pepinos, alcachofas, coles, lechuga…). No consumir excitantes (té, café, chocolate, alcohol).

Procurar no consumir alimentos grasos (aguacate, aceitunas, bollería). No tomar verduras crudas. Tomar frutas ricas en potasio (plátano, melón, uva…). Cuidar la temperatura de las comidas (templada). Moderar el azúcar y la sal.

Alimentos para combatir el estreñimiento: el primer objetivo que nos marcaremos es el de mantener el tono peristáltico que con frecuencia es hipotónico tras los tratamientos, y por lo general es más frecuente en mujeres que en hombres.

Deberá marcar una hora para ir al baño y respetarla cada día.

La ingesta de agua y líquidos en general es muy recordada (mínimo 2L. diarios). Se recomienda al paciente que se lleve a la cama un vaso de agua y nada mas despertarse se lo beba. En el desayuno tomará zumo de naranja, café, ciruelas secas, tostadas con aceite de oliva, pan con fibra y frutas, evitando la manzana y el plátano si no es en compota. Evitar los fritos y tomar las comidas al vapor, horno o plancha. Ingerir toda clase de fruta preferentemente con piel. En las recomendaciones nos decantaremos por las carnes blancas. Procurar no tomar vino tinto, por el tanino que es astringente.

No administrarse laxantes y enemas sin consultar al médico. Hay remedios naturales, concentrados de salvado como el viva-flore que pueden remediar el estreñimiento. Como hemos dicho anteriormente, al finalizar el tratamiento sería conveniente practicar una hidrocolonterapia para regenerar la mucosa del intestino grueso eliminando todos los residuos.

Padecer un cáncer, y especialmente un cáncer de cabeza y cuello que puede llegar impedir y castrar la única función del hombre que puede hacerlo distinto y superior al resto de los animales, es muy desolador. Pero leed esto con atención: en la mayoría de los casos se sobrevive. Con ayuda puedes paliar los efectos de los tratamientos. Muchos de esos efectos tienen fecha de caducidad. ¡Ánimo!

Mª Teresa Estelles Puchol

D.U.E. Logopeda

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Modificado por última vez en Martes, 22 December 2015 17:40
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